sábado, 22 de marzo de 2014

Courbet, Van Gogh, Monet, Léger


Courbet, Van Gogh, Monet, Léger. Del Paisaje naturalista a las vanguardias en la Colección Carmen Thyssen es una exposición organizada por el Museo Carmen Thyssen de Málaga junto a la colaboración de la Obra Social ''la Caixa''. 

Fue inaugurada el 4 de octubre de 2013 y se prolongará hasta el 20 de abril de este año. Con más de 40 obras procedentes de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, se plantea un interesante recorrido por la evolución y renovación que supone el desarrollo de la pintura de paisajes durante los siglos XIX-XX tanto con autores españoles como otros del panorama internacional.

La muestra se divide en 5 apartados, seccionados según el avance cronológico y las nuevas tendencias artísticas de cada época.

La primera parte está dedicada a la pintura naturalista de paisajes, que tiene como momento de eclosión la segunda mitad del S.XIX, época en la que los autores abandonan los estudios y se van a pintar al exterior, au plein air. Serán los franceses quienes comenzarán con esta tendencia, y tienen en Courbet a uno de sus mejores representantes.


Dicho esto, no podía faltar una obra del pintor mencionado. En La Playa de Saint-Aubin-sur-Mer, de 1867, Courbet no desecha la figura humana que será omitida en la pintura de paisajes futura, pero sí que la coloca en un segundo plano y que se queda diminuta en comparación con los acantilados, la gran playa y el cielo.

En décadas posteriores, empezará a excluirse la colocación de personajes en las obras, centrándose única y exclusivamente en la representación del paisaje, signo de la libertad plena de los nuevos artistas. Como decía antes, la obra de estos pioneros como Courbet influyó en el resto de Europa, destacando la gran figura del maestro Vincent Van Gogh, del cual se expone una obra en la muestra.


Molino de agua en Gennep es una obra pintada por Van Gogh en 1884 que muestra una gran influencia, además de la anterior mencionada, de la pintura de paisajes y retratos holandeses que se hicieron durante el S.XVII con autores tan destacados como Goltzius, Van Ruysdael o Avercamp, entre otros.

Van Gogh traza una pincelada muy diferente, más precisa, a la que hará más adelante y crea una escena bastante fría, dominada por la presencia del agua y el imponente cielo, que enmarcan el molino, mientras que la figura de los campesinos aparece sin importancia en el lateral izquierdo del cuadro.



No podemos olvidar a los pintores españoles, bien representados en esta etapa con nombres tan notables como Carlos de Haes o Joaquím Vayreda, maestros en la ejecución de escenas paisajísticas típicas del norte de España.

Esta pintura, Paisaje con rebaño de ovejas, es una de las que más me ha impresionado de la exposición. Crea un ambiente nostálgico pero hermoso en el que lo que más llama la atención es el interminable rebaño de ovejas que se prolonga hacia el fondo con una larga línea de perspectiva que nos adentras en ese ambiente campestre propio de las frías zonas del norte español.

Dejamos el paisaje naturalista y nos adentramos en el Romanticismo y Simbolismo, que se valen de los paisajes en las que plasman sus ideales políticos, alegóricos o nostálgicos. Algunos de los pintores destacados aquí son Meifrén o Urgell, seguidores de corrientes como la Escuela de Olot o la de Sitges e influenciados por otros artistas como Ramón Casas o Rusiñol.

El Puerto de Barcelona (1889) de Meifrén es una de las obras que más gusta al público que visita la exposición. El pintor catalán fue un gran viajero y se influyó de numerosas corrientes y artistas a lo largo de Europa. Al igual que el resto de obras de esta sección, se presenta una escena crepuscular o casi nocturna marcada por una nube nostálgica y misteriosa, ingredientes clave del Romanticismo.

Junto a esta obra de la sección romántica y simbolista, me gustaría destacar también la única pintura de Caspar David Friedrich que se muestra en la exposición.

Friedrich fue el mayor exponente del movimiento romántico en la pintura alemana, cuna de este estilo en el que sobresale también la figura del músico Richard Wagner. El pintor alemán fue el pionero que revalorizó la importancia del paisaje nórdico, con el que creó numerosas obras, marcadas todas por un fuerte sentimiento nostálgico, tenebroso, sombrío y lúgubre.

Barco de pesca entre dos rocas en una playa del Báltico es una obra tardía en la producción de Caspar David Friedrich (1830-1835)

La escena presenta una oscuridad casi total, el crepúsculo va tocando fin y poco a poco llega la noche a una playa en la que casi no se distinguen los personajes por la oscuridad. Posiblemente, esta es la obra más lúgubre de la exposición.

Inicialmente, iba a ser un cuadro de altar en el que Friedrich utilizaría una nueva temática religiosa innovadora, pero finalmente se decantó por la pintura que observamos en la imagen.

Antes de dejar la escena nocturna, no podemos olvidar las dos magníficas obras que cierran esta sección.



''Canny Glasgow'' de Grimshaw (1887)
Fábrica a la luz de la luna de Luce (1889)

Conforme avanzamos en la exposición, llegamos, en mi opinión, a la sección más alegre y luminosa de toda la exposición ''La Mirada Impresionista''. Encontraremos obras destacadas de Meifrén, Sisley y Gauguin, casi todas ellas inmersas en una potente iluminación.

Me gustaría destacar de esta sala, dos obras sensacionales en las que merece la pena detenerse un rato.

La Cruz de Término es el nombre que recibe este óleo sobre lienzo de Santiago Rusiñol. Pintado entre 1891-1892, supone un magnífico ejercicio del juego de luces y sombras, dotando a la obra de una gran luminosidad.

Al fondo de la escena, observamos el pueblo de Sitges, bañado por el Mediterráneo.

Curioso es el detalle del perro, probablemente de Rusiñol, que observamos en la parte inferior derecha de la pintura, tumbado y disfrutando de la sombra proyectada por las rocas que hay en el camino. Por último, destacar la sombra de la cruz de término que da nombre a esta obra.

La otra gran pieza de esta sala que quiero comentar es Marea baja en Varengeville, óleo sobre lienzo del pintor impresionista Claude Monet realizado en 1882.

Nos trasladamos a Normandía, región de grandes playas y acantilados donde Monet encontrará inspiración para 36 obras. Aquí tenemos una de ellas, en la que crea un magnífico contraste de verticalidad entre los altos acantilados frente a la horizontalidad y calma del agua. Toda la escena está envuelta en una semi-penumbra de tranquilidad por numerosas nubes.

Posiblemente, esta sea la pieza más destacada de la exposición, de ahí que haya servido para promocionar la muestra como imagen principal.


Tras esta Mirada Impresionista, nos adentramos en nuevas corrientes que pretendían recuperar la serenidad y el orden clásico en el paisaje que había roto el impresionismo. Muchos de estos artistas tomaron como referencia la obra de Paul Cézanne. Mención especial al considerado padre del arte moderno, podemos disfrutar actualmente de una retrospectiva de su obra paisajística el Museo Thyssen de Madrid.

En la sección ''Clasicista'', encontraremos obras maestras de autores como Pierre Bonard, Sunyer i De Miró o el mismísimo Henri Matisse.


Mediterráneo (1910-1911) de Sunyer i De Miró es la obra que más me ha impresionado de la visión clasicista del paisaje. Integra a la figura humana con la animal en un ambiente idílico y espiritual, recuperando esta concepción del paisaje de siglos pasados.

Sunyer i De Miró utiliza colores puros y una composición simple y muy clara en la que vemos influencias de Cézanne.

Podría resumir esta obra con la frase: ''La alegría de vivir''.


La concepción vanguardista del paisaje pone punto y final a la exposición, buscando nuevas miradas que cambien el paisaje. El desarrollo urbano e industrial del S.XX provocará que numerosos artistas se centren en los paisajes urbanos.



Uno de estos artistas fue Celso Lagar, español afincado en Francia que se vio influenciado por la Escuela de París (Cubismo, Fauvismo y Expresionismo).

Aunque creara su propio estilo, notamos la influencia de estas escuelas.

Marsella, vista del puerto (1921) es la obra de este artista que podemos admirar en la exposición. Es una escena muy colorida y con una clara influencia post-cubista.




Tras ésta, y obras de otros artistas como Amat Pages, Clavé i San Martí o Ponç i Bonet, llegamos al final de la exposición, presidido por un célebre lienzo de Fernand Léger.

Se afincó en París, donde entró en contacto con los vanguardistas, derivando en la creación de un estilo muy personal que ha sido llamado ''dubismo'', similar al cubismo sintético. Incluso se le ha considerado un precursor del Pop Art.

Sus composiciones se asemejan con las del Constructivismo ruso o el Futurismo Italiano.

En esta obra, El Puente (1923), Léger combina la naturaleza, presente en las ondulaciones con las construcciones modernas, representadas en todas las figuras geométricas (pilares, arco del puente...)

En una conclusión muy breve, animaría al lector a que visite la exposición, que estará en el museo hasta el 20 de abril de este año. Conocerá como ha sido la evolución del paisaje en la pintura moderna por géneros muy diversos: posromanticismo, simbolismo, impresionismo, clasicismos y las vanguardias.









sábado, 1 de marzo de 2014

Humanistas Digitales

Humanistas Digitales


Antes de comenzar este post, me gustaría destacar que su realización ha estado motivada por una actividad del Curso de especialización en Historia del Arte Digital, organizado por la Universidad de Málaga para formar a esta nueva generación de humanistas digitales.

Os dejo aquí el enlace del curso para que podáis echarle un vistazo todos los interesados. Dicho esto, vayamos con el tema.


http://historiadelartemalaga.es/cehad/




¿Cuáles son los retos de los  humanistas actuales y de los que se forman para serlo?

Creo que con esta pregunta podemos hacer un breve resumen de lo que plantea Juan Luis Suárez en su obra El Humanista Digital.

Sin duda, el desarrollo tecnológico y digital ha transformado nuestro mundo durante los últimos años, obligando a ‘’alfabetizarnos’’ digitalmente para no descolgarnos de la nueva sociedad digital.

Es aquí donde entra el campo del estudio de las humanidades, al que ya se le acusa de ser poco creativo o innovador, actitud propia de un mundo eminentemente científico y utilitario que le busca carácter práctico a cualquier actividad. Además, los humanistas actuales creen que no tienen legitimidad o autoridad para introducirse en estos campos tecnológicos y digitales por desconocimiento de los mismos.

Una de las propuestas planteadas en El Humanista Digital, y que me ha parecido crucial, es la digitalización de todo tipo de documentos de carácter humanístico (textos, imágenes, datos, archivos…)

Esta será una de las bases primordiales en el camino de la ‘’alfabetización digital’’ del humanista, carente en muchos de ellos y que es clave para la recuperación del reconocimiento que tenían antaño. Además, la ‘’alfabetización digital’’ abre al humanista nuevas posibilidades y puertas a la investigación.

Por otro lado, determinados sectores sociales vaticinan una muerte  del estudio humanístico. Esta percepción es errónea y la historia la rebate, tomando como modelo los ejemplos de humanistas que cito a continuación:

Mirando hacia atrás, veremos como los grandes humanistas que vivieron en el Renacimiento supieron afrontar los problemas que les surgieron y cómo lograron una gran aceptación que les llevó a ocupar los escalones más altos del mundo intelectual. Humanistas como Erasmo, Leonardo, Maquiavelo, Antonio de Nebrija o Tomás Moro eran grandes conocedores de numerosos campos intelectuales y pretendían con ello aumentar los límites del conocimiento e intentar mejorar su sociedad.

El humanista actual ha de aprender de ellos y dominar numerosos campos, destacando el tecnológico y digital. No podemos permitirnos continuar con los planes de estudio e investigación de las Universidades de hace medio siglo. Es primordial estar al servicio de la población, con la que habrá que comunicarse por medio de los sistemas tradicionales junto al digital.

Este es uno de los puntos clave del humanismo actual à Mantener la esencia del humanismo tradicional (crítica y estudio de textos) junto a la difusión y enseñanza de la información por medio de nuevos sistemas digitales que potencien lo dinámico y el desarrollo de nuevas habilidades técnicas.

Analizando y resumiendo obtenemos varias conclusiones del texto de Juan Luis Suárez.

-Es fundamental la digitalización de textos y documentos humanísticos.

-La formación del humanista en las nuevas tecnologías digitales es necesaria.

-Hay que innovar y crear nuevas líneas de investigación y enseñanza con la ayuda de dichas tecnologías.


Finalmente, nos podemos preguntar cómo será esta primera generación de humanistas digitales, grupo que será vital para la supervivencia del estudio humanístico y que tendrá que cooperar y estar al servicio de la sociedad en los años venideros gracias a su esfuerzo y dedicación.