jueves, 2 de mayo de 2013

La carga de los mamelucos



Hablar de Goya es hablar de la Guerra de la Independencia. El pintor de Fuendetodos supo, como nadie, representar la crueldad de los hechos que ocurrieron en la contienda con los franceses, destacando los grabados de los horrores de la guerra y las pinturas del 2 y 3 de mayo de 1808. Con estas obras, Goya quiso dejar inmortalizados estos momentos tan difíciles de la historia reciente de España y a la vez denunciar las atrocidades que se cometieron. Para pagar los gastos, solicitó ayuda económica al Consejo de Regencia. Podemos ver en el lienzo al pueblo madrileño, pertrechado y mal armadado, luchando contra los invasores franceses, que en este caso, no son infantería de línea, sino la unidad de élite del norte de África, los mamelucos. La maestría con la que Goya representa los rostros de miedo, ira, esfuerzo u odio son sublimes, haciéndonos creer que, por unos momentos, podemos ser cualquiera de los milicianos o soldados. La violencia es total, y Goya la plasma con muchos detalles como los cadáveres sangrantes, las espadas que se clavan en la carne, el momento fatídico en el que el soldado eleva su espada para asestar el golpe o  la escena del miliciano que tira al mameluco del caballo para clavarle su daga. Con esta obra, el pintor da un cambio radical en su estilo, pasando a un género más oscuro y violento que acabará desembocando en las famosas pinturas negras.

Título: La carga de los mamelucos
Artista: Francisco de Goya y Lucientes
Estilo: Romanticismo
Técnica: Óleo sobre lienzo
Dimensiones: 268 x 347 ctms
Ubicación: Museo del Prado
Fecha: 1814

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